Subir a la Laguna Grande de Peñalara en invierno

5 febrero 2012 10 Por jexweber

Se puede decir que conseguir la foto perfecta, la foto única, la foto que pocos tienen cuesta bastante, hay que madrugar, elegir el lugar y dar con el momento adecuado, por eso, a lo largo de toda la semana llevábamos Juan Jover y yo preparándonos para subir a la Laguna Grande de Peñalara, queríamos sacar una foto de la laguna congelada y que mejor momento que hacerlo ahora en invierno, además este fin de semana coincidía con la ola de frío siberiano.


Según las previsiones, íbamos a tener unos 15 grados bajo cero en aquella zona, no iban desencaminadas, llegamos sobre las 9 al parking de Cotos y ya había una veintena de vehículos de aventureros como nosotros que también osaron hacer esta sencilla ruta aquel día, abrigados con varias capas, gorro y dobles guantes, los de snow sobre los mitones para poder hacer fotos con facilidad sin perder las falanges por congelación.

La ruta a la Laguna Grande de Peñalara es una sencilla caminata de unos 3,5 kilómetros que comienza en Cotos, dos caminos que se separan en el cobertizo del depósito, dónde hay una serie de paneles informativos y mapas sobre el Parque Natural de Peñalara.

En esta ruta es muy fácil encontrarse a multitud de gente haciéndola, expertos montañeros y domingueros, aquel día solo los más expertos y aventurados decidieron encaminarse a subir en pleno invierno.

Poco antes de llegar al cobertizo de información, pasamos por el Mirador de la Gitana, su flecha indicadora giraba en busca de los picos de la cuerda larga, pero estos no aparecían tras la ventisca.



Tras dejar atrás el cobertizo del depósito comenzamos una breve ascensión por el camino de la derecha (el fácil) concretamente las rutas RP3 y RP4, este sendero se adentraba en la espesura del bosque de pinos y estaba totalmente cubierto de nieve, tan solo por las pisadas, surcos y balizas que señalan las rutas por el parque nos guiabamos.



Atravesando el pinar el viento ululaba fuerte y con alevosía, temíamos lo que nos esperaba tras dejar atrás la espesura del bosque, yo en aquel momento me estaba acordando de las gafas de ventisca, me las había dejado en casa y no llevaba protección en los ojos.

Dejamos atrás el bosque y surcamos un sendero a la intemperie con un viento huracanado, teníamos que pisar firmemente para no volarnos, poco antes de pasar por la fuente Cedrón sorteamos unos 20 metros de sendero totalmente congelado, poco más y nos ponemos los crampones, pero de piedra en piedra fuimos sorteando el hielo.



Al poco llegamos al paso del arroyo de la laguna, aquí el camino se volvía a bifurcar, una señalización nos indicaba al frente la Laguna Grande y a la derecha la laguna de los Pájaros, (2 horas desde allí) en aquel pequeño valle, la montaña nos dio un mordisco, enviándonos una ventisca insoportable, por suerte el cobertizo de los guardas del parque estaba cerca y tras él hicimos un breve descanso y tomamos un poco de café caliente que llevaba en el termo.



Tras el cobertizo de los guardas comenzaba el sendero hasta la laguna, apenas unos 300 metros para llegar, los tablones de madera iban desapareciendo bajo la nieve, la ventisca arreciaba y apenas se veía nada, nos encontrábamos a gente que bajaba cabreada ya que era imposible subir más, al menos más de la laguna, el refugio Zabala era invisible tras la ventisca, nosotros seguimos, despacio pero seguíamos, iba trazando la ruta con el Iphone pero de repente se apagó y no se encendía, me imagino que no soportó los 20 bajo cero que allí hacia.



Un último esfuerzo y tras solventar las escaleras de madera, allí estaba toda ella congelada, la Laguna Grande de Peñalara, reto conseguido, un cordel de metal bordeaba toda la laguna para protegerla de la mano del hombre, recorrimos todo el cordel haciéndole fotos y nos dimos la vuelta, puede que en las fotos no se aprecie, pero la ventisca era abrumadora y era insoportable estar allí, además temíamos por nuestros equipos fotográficos, así pues emprendimos el camino de vuelta al coche.

Según bajamos, eran eso de las 12, veíamos a gente subir, los domingueros, muchos de ellos sin equipación contra el frío, sin gorro algunos y otros en unos simples vaqueros, en fin, vimos un poco de insensatez y Juan Jover iba aconsejando a la gente que tras dejar la espesura del pinar el frío que allí hacia podía matar si no ibas protegido.


Ventisca llegando a la Laguna Grande de Peñalara

La Ruta es muy sencilla y bonita, pero si subes en invierno tienes que ir preparado, no sabes cómo te va a recibir la montaña, mejor llevar demás que llevar de menos (eché en falta mis gafas de ventisca).

En cuanto al equipo fotográfico, no sufrió, si es verdad que la batería de la cámara hacia extraños, por ello la saque y la lleve en un bolsillo junto al pecho para que esta no se gastase por el frío, la sacaba cuando iba a tomar fotos, también comprobé que el Iphone no funciona a temperaturas extremas, como nevaba y había ventisca la cámara acabó llena de nieve, así que cuando llegue a casa la metí en una bolsa con arroz para que este absorbiese toda la humedad que pudiese haber quedado, un gran consejo de Juan Jover.

Podéis ver el resto de fotos en el set de Flickr: Subida a la Laguna Grande de Peñalara

Aquí tenéis la crónica de mi compañero de Aventura: Subir a la Laguna Grande de Peñalara durante la ola de frío siberiano

¿Dónde está la Laguna Grande de Peñalara?

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