Fin de semana de relax en el Balneario Valle del Jerte

9 mayo 2013 0 Por jexweber

Fachada principal del Balneario del Valle del Jerte

El pasado fin de semana Vero y yo tuvimos el gusto de disfrutar de un fantástico fin de semana de relax en el Balneario Valle del Jerte, gracias a la promoción que se ofrecía en Blog on Brands tuvimos el placer de pasar un fin de semana muy tranquilo y relajado gracias los masajes y la cerezoterapia que recibimos en el balneario, también descubrimos esta espectacular zona del norte de Cáceres, sin duda, el Valle del Jerte es un lugar único, además no hizo muy buen tiempo, un tiempo primaveral que nos acompañó a ver, conocer y disfrutar de el valle desde su mismo corazón.

La suite 301
La terraza de la habitación
Nuestra pedazo de habitación

Desde Madrid, el Valle del Jerte esta muy cerca, a unas 2 horas y media en coche por la A5, el Balneario Valle del Jerte se encuentra en la rivera del río Jerte a unos 20 kilómetros de Plasencia, pertenece al pueblo de Valdastillas y se encuentra en pleno corazón del valle en una zona realmente tranquila, nosotros llegamos por la tarde a eso de las 18 horas y nada más hacer el check-in ya teníamos programado un circuito termal, sin duda, la mejor manera de empezar el fin de semana quitándote el estrés de toda la semana.

Nuestra primera sorpresa fue descubrir nuestra habitación, bueno más bien suite, resulta que nos dieron la 301, una suite en la tercera planta a la que hay que acceder con una llave especial desde el ascensor, vamos que estábamos en una planta exclusiva para nosotros, me sentí como una estrella de Rock la verdad.

Vistas desde la terraza

Nuestra suite era realmente grande, quizás demasiado, habiendo hasta eco en la estancia, teníamos un salón con sofás, televisión y una mesa, desde ahí teníamos acceso a una terraza abuhardillada con unas vistas magnificas del Valle del Jerte, se podía ver al fondo el pueblo de Valdastillas asomando entre la espesura del bosque.

El aseo
Nuestros amenities relacionados con las cerezas

Nuestra cama era realmente grande, tan grande que por las noches no encontraba a Vero, también desde nuestra habitación teníamos otras vistas menos panorámicas pero más en comunión con la naturaleza, nuestro balcón daba a un robledal realmente cubierto, sin duda, un lugar muy tranquilo donde al abrir la ventana tan solo se oía el cantar de los pájaros.

El baño también estaba muy completo, teníamos hasta una bañera de hidromasaje, una chulada vamos, una gran encimera de mármol con todo lo necesario y unos amenities muy acordes con el Valle del Jerte, todos los jabones, cremas y champús eran de cereza, ya os digo yo que el olor era dulcemente embriagador.

Vistas desde la terraza
El río Jerte

Tras acomodarnos en la habitación nos bajamos a las piscinas del balneario y realizamos un circuito termal que estaba dividido en 2 zonas, una con agua clorada normal y corriente y otra con agua sulfurada, agua con gran contenido mineral que se recoge de un manantial cercano al balneario, el circuito de 90 minutos consistía en pasar por todos y cada uno de los chorros y hamacas burbujeantes que había en las dos piscinas, pasar por la sauna, el cubo de agua helada y el baño turco con aroma a eucalipto para terminar realizando una serie de duchas de aromas, recuerdo que eran de fresa, naranja y romero, la verdad que salimos de allí realmente relajados, estaba anocheciendo y nos dimos un paseo por las inmediaciones del Balneario Valle del Jerte, paseamos por un jardín con un pequeño lago hasta llegar al cauce del río Jerte que bajaba esos días con bravura.

Ensalada de rúcula
Arroz con frutos del mar
Tiburón a la plancha

Tras nuestro paseo por los alrededores del balneario nos estaba esperando una cena degustación en el restaurante, para cenar o comer en el hotel balneario hay 3 opciones, buffet, a la carta o raciones y tapas en la cafetería, nosotros probamos dos de estas opciones, la primera fue la cena degustación, la cena comenzó con una fresquita ensalada de rúcula, nueces, cherry y bacalao ahumado con una salsa vinagreta de cítricos que estaba muy buena, pasamos a un arroz con frutos del mar y azafrán de la Mancha, este plato me gustó especialmente, sobre todo cuando te encontrabas una gamba entre el arroz, luego, uno de los platos principales fue el tiburón asado con verduras crujientes, ajo y guindilla, este fue el plato que menos me gustó, si bien se parece al emperador, el sabor y la textura es más tosca, es algo más duro, no me convenció.

Sorbete de Amaretto
Carrillada de cerdo
Arroz con leche y helado de cereza

Para pasar del pescado a la carne nos sirvieron un sorbete de Amaretto, me gustó mucho, con ese sabor tan característico a piruleta de cereza, luego vino la carrillada de cerdo al vino tinto acompañada de un humus de garbanzos, estaba muy rica, sobre todo me gustó ese punto de sal que le dieron y para finalizar, nos sorprendieron con un dulce arroz con leche caramelizado acompañado de helado de cereza, todo el menú acompañado con vinos blanco y tinto.

El menú me gustó, acabé lleno, quizás algo contundente para cenar, aunque hubiese preferido un menú más acorde con el entorno, con la zona, algo más típico de Extremadura.

Al día siguiente, tras desayunar nos esperaba una sesión de masajes con cerezoterapia, empezamos con peeling de cereza para eliminar piel muerta e impurezas, luego nos envolvieron en un barro igualmente con cerezas, así embarrados nos envolvieron en unos plásticos para sudar durante media hora y tras una ducha nos realizaron un masaje reparador con aceites elaborados con cereza, eran 1 de la tarde y salimos del balneario flotando, más relajados imposible.

Embalse de Plasencia
Mirador de El Torno
Garganta de la Puria
Garganta de los Infiernos
Los Pilones

El resto del día lo empleamos en turistear un poco por el Valle del Jerte, fuimos hasta el embalse de Plasencia y remontamos el valle llegando hasta el Torno para ver las vistas desde su mirador, luego nos adentramos en un bosque donde converge la garganta de la Puria, un pequeño riachuelo que vierte sus aguas en el río Jerte, tras comer algo en el chiringuito Alameda del Pino nos acercamos hasta el pueblo de Jerte, vimos su casco histórico y desde allí bajamos hasta el centro de interpretación de la Reserva Natural de la Garganta de los Infiernos, desde allí emprendimos una ruta de 3 kilómetros recorriendo la garganta hasta los pilones, unas formaciones graníticas que han sido esculpidas por el agua en la garganta, sin duda un paraje espectacular, una de las mejores rutas para hacer en el Valle del Jerte, no os preocupéis que pronto realizaré otros artículos extendiéndome un poco más sobre estos lugares que visitamos en el Valle del Jerte durante nuestra estancia en el Balneario Valle del Jerte.

El Domingo tras desayunar nos metimos a realizar de nuevo el circuito termal y salimos pitando para Madrid, pues era el día de la madre y había que celebrarlo, en definitiva, pasamos un fin de semana 10, en un lugar muy bonito con un entorno muy idílico muy cerca de Madrid.

Podéis ver más fotos en el set de Flickr: Fin de semana de relax en el Balneario del Jerte

Más información y ofertas: Balneario Valle del Jerte

¿Dónde está el Balneario del Valle del Jerte?

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